miércoles, 19 de diciembre de 2012

Muy desencaminados no estábamos


¡Hola a todos!

Os voy a contar un detalle curioso de My room in the Sky.

Nuestra idea inicial fue personalizar el vuelo en su totalidad, hacer áreas temáticas en función de lo que cada pasajero quisiera hacer a lo largo del viaje. Como ya os hemos contado en las presentaciones que hubiera una zona en la que se pudiera trabajar, otra para descansar, otra de ocio, otra para la gente con miedo… En fin, esa fue nuestra idea en un principio.

En seguida desestimamos la complejidad que suponía implantar esto en los aviones, especialmente por la poca viabilidad económica, y fuimos reduciéndolo hasta que se quedó en el proyecto que dentro de unas horas tendréis disponible en el blog oficial My room in the Sky.

Por otro lado hace unos días preparando la segunda presentación la directora de departamento nos envió el siguiente enlace. Echadle un vistazo…

Resulta que unas semanas más tarde de que tuviéramos nuestra idea, en Airbus nació la idea de Concept Cabin. 

La directora de departamento fue testigo de que nosotros tuvimos primero la idea. Muy desencaminados no estábamos...

Saludos desde el equipo de My room in the Sky


martes, 18 de diciembre de 2012

Esas cosas sencillas que nadie te enseña


Son muchas las asignaturas que he estudiado durante mis años de universitario. La mayoría de ellas muy técnicas, cuyo modus operandi era, buscarte la vida, aprender a hacer 200 problemas, y luego rezar para que en el examen se te encendiera la bombillita para el 201.

Hay asignaturas que me han costado años de trabajo aprobarlas, y por mucho que costaran poco o nada ha quedado de todos esos conocimientos en mi cabeza. 
 Allá donde vaya, no calculo entropías, no caracterizo sustancias, ni tampoco resuelvo ecuaciones con derivadas parciales. 
 
Por eso estoy contento de lo que me llevo de la asignatura HHCC. Hay una serie de conceptos a los cuales me he acostumbrado y que aunque ahora me parecen cosas triviales, no estaban en mi barra de herramientas antes de empezar el curso.

El formato a la hora de redactar un trabajo, con pie de página y cabecera, el conocimiento de mis debilidades cuando me pongo delante de un público, hacer una petición de trabajo, la estructura de un proyecto, mantener un blog, comunicación asertiva, mecanismos para trabajar en equipo… Además de muchas otras cosas sencillas que he aprendido a usar correctamente, el correo electrónico por ejemplo.

Supongo que por eso han creado esa asignatura, para aprender esas cosas sencillas, que nadie te enseña.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Lo importante es lo que TU piensas



Han pasado unos días desde que presentamos nuestro proyecto en el auditorio. 

He tenido oportunidad de compartir impresiones con compañeros que nos vieron y especialmente con nuestra directora de departamento.
María José me intento convencer de que no estuvo tan mal, y aunque sé que lo que quería era animarme, lo que me dijo sí que después de madurar en mi cabeza, me ha dado que pensar.

Me dijo, no estuvo tan mal, porque aunque nosotros acabamos muy frustrados de no poder enseñar la mitad de las cosas que teníamos, el público eso no lo sabía.

Mi sensación cuando terminó la presentación fue, ¡vaya castaña hemos hecho!, ¿que pensará toda esta gente de nosotros?…  con el paso de los días me repito esta pregunta y la respuesta es bien distinta. Posiblemente esa gente no pensaba nada, simplemente en ver la siguiente presentación.

Pero entonces ¿por qué me puse tan de mala uva?
Pues porque esos pensamientos negativos respecto de nuestra presentación, no eran del público, eran los míos y quizá por eso es por lo que me dolía. 

Lo que intento transmitir es que esta situación se puede extrapolar fácilmente a nuestro día a día. Los pensamientos negativos que muchas veces pensamos que alguien puede tener acerca de nosotros, no son más que una imagen negativa y destructiva que creamos de nosotros mismos, para castigarnos por no haber hecho algo como deberíamos.

Reflexión: Lo más importante es lo que tú piensas de ti mismo, así que hazte un favor y no crees pensamientos negativos.



domingo, 16 de diciembre de 2012

Aquel día de huelga...



Rebuscando en mis recuerdos de clase, me ha venido a la cabeza el día de la huelga, del cual no hice entrada, pues bien ¡¡ahí va!!

La primera huelga de la historia: Egipto año 1166 A.C.

"... los trabajadores traspasaron los muros de la necrópolis (se pusieron en huelga) diciendo: ‘Tenemos hambre, han pasado 18 días de este mes... hemos venido aquí empujados por el hambre y por la sed; no tenemos vestidos, ni grasa, ni pescado, ni legumbres. Escriban esto al faraón, nuestro buen señor y al visir nuestro jefe, que nos den nuestro sustento!”.(1)

Si bien es cierto, que todo trabajador ha de tener derecho a la huelga, durante estos primeros meses de mi estancia en Madrid, hay días que me ha costado aceptar este derecho con asertividad.

De repente un día cualquiera te enteras de que hay huelga de transporte, y claro que lo entiendes, piensas: si les están machacando a recortes, normal que se enfaden. Te organizas, quedas con un compañero de clase para llegar a tu hora a la universidad.
Si esto pasa 2 o 3 días, no hay problema, repites el proceso.

Luego de repente, un día sales ya tarde y cansado de la universidad cerca de las 22 de la noche, llegas a la parada, ves que no hay nadie y piensas, ¡claro! Es tarde. Pero empiezan a pasar los minutos y te das cuenta de que ese día también hay huelga. Una hora más tarde de frio y noche, aparece un solitario autobús, te subes y te vas a casa. En ese momento es cuando piensas:

¡Me c_ _ _ en las huelgas!

Parra, J. M. La primera huelga de la historia, en el Egipto de Rameses III. En: “Historia y Vida”. Julio de 1997.




miércoles, 12 de diciembre de 2012

Grandes decepciones

Cuando uno viene a la UEM, empiezan a pasar los días, y los resultados van saliendo… todo empieza a ir sobre ruedas, y ¿que haces?
Pues te emocionas y te creces, por eso cuando uno llega a un chasco como el de hoy conviene recordar de donde venimos para que la decepción no sea tan traumática.

Ya que en la anterior entrada hablé de la filosofía por la cual no debíamos obsesionarnos con el resultado final, fuera este bueno o malo y sí del camino recorrido hasta llegar a ello, voy a tomar nota del Jose que escribió la entrada 17 y me quedaré con las cosas buenas que me han reportado todas estas semanas.
Me quedaré con todos los momentos compartidos con mi grupo, con las ganas que hemos llegado esta mañana al auditorio, y con todo lo bueno que cada miembro me ha entregado durante estos días.

Con la seriedad, los consejos y las ganas de trabajar de Jaime, con la diligencia, la sonrisa y las grandes ideas de Mila, con la ilusión y el punto de humor que Darío siempre me contagiaba, y con la insistencia de Felipe por saber como prepararse para cada momento.

Es cierto que durante la presentación, falló todo lo que podía fallar, pero me llevo la mochila cargada de cosas buenas, que pesan mucho más que esos 5 estúpidos minutos encima del escenario. 
Doy las gracias a todo mi equipo por aguantarme e ilusionarme durante estos días. 
Moraleja: Topalantismo siempre, total y absoluto.

Pd-Al menos las fotos salieron bien.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Hacer del Topalantismo, nuestra forma de vida

¿Topalantismo? 


He de confesar que cuando escuché éste término por primera vez, no tenía ni la más mínima idea de qué significaba.
Días después de haber reflexionado sobre él, creo que estoy preparado para ofreceros una nueva entrada.
Topalantismo en cristiano viene a ser, ¡¡ ToPalante !!, en otras palabras, luchar por tus sueños con esperanza, con todas tus fuerzas y hasta el final. Llevar las decisiones hasta sus últimas consecuencias. Viéndolo de este modo, sí que estoy familiarizado con el concepto, aunque nunca lo había llamado de ésta manera tan simpática.

Es necesario instaurar el topalantismo como nuestra forma de vida, afrontar todos los retos que nos ilusionen, porque es ésta forma de ser, la que nos hará sonreir cada mañana al abrir los ojos, y una de las claves para conseguirlo, es no tener miedo al fracaso y a la derrota. 

A lo largo de nuestra vida llevamos a cabo muchísimos proyectos, que después de un largo camino, llegan a buen puerto o no. Mi apreciación es que no debemos obsesionarnos con el resultado final, ya que éste factor es sólo el último paso de un largo recorrido.
Por el hecho de no conseguir un objetivo, no hay que venirse abajo, no hay que  dudar de nosotros, de nuestra forma de ser, o calificarlo como elección errónea, ya que desde el momento en que decidimos luchar por ello, han pasado: días, semanas, meses, años… en los que hemos disfrutado luchando por ello, en los que hemos tenido ilusión y hemos estado contentos, tiempo en el que nos hemos levantado cada día llenos de motivación.

La experiencia vital que nos aporta el camino recorrido, es lo realmente importante cuando luchamos por algo, porque es al final lo que quedará en nosotros, lo que nos moldeará como personas y lo que nos hará ser como somos. 

A pesar de lo que pueda salir mal, hay que ir siempre ‘’Topalante’’, ya que es ésta filosofía tan soñadora y luchadora la que se encargará de abrirnos nuevas puertas en el camino cuando otras se cierren.

Las creencias positivas son permisos que estimulan nuestras capacidades. Las creencias crean resultados. Hay un dicho que reza: "Tanto si crees que puedes hacer algo como si no crees que puedes hacerlo, tienes razón" (1)


1. O Connor, Joseph. Introducing nlp.